miércoles, 26 de febrero de 2014

Armas.

Y entonces te pones a sentir aquel dolor de tu estómago. Lo analizas. Tienes ganas de vomitar, sabes que es por los nervios. "Siempre que vienes me empiezan a temblar las manos, y me tarda unos días, hasta que se va". Eso también es por los nervios. Y te preguntaras, ¿por que?, yo me lo pregunto.

Supongo que son las ganas de vernos, que se convierten en esas mariposas chocando con las paredes de mi barriga a 120 km/h. Cuando te veo de espalda, y digo, es ella. Es ahí cuando todo sale volando por los aires, no noto las pulsaciones de mi corazón porque hace tiempo que se han acelerado. Me tiro encima de ti, y tengo ganas de bañarte conmigo en aquella laguna. Y justo cuando siento tu mano por mi mejilla desnuda, para llevar mis labios junto a los tuyos es cuando todo se calma. Todo vuelve a la normalidad. Y me centro en saborear tus labios, en disfrutar cada instante.

Me los grabo, como me grabé aquellas páginas de aquel libro para ese examen que tanto me costó sacar. Para no olvidarme que tus ojos, esos que estuvieron a un centímetro de los míos, estén a kilómetros de distancia.

Eso de viajar, por mas que lo hago, es tan raro. No me creo que estoy allí, hasta que piso el suelo, y a mi alrededor tengo aquel paraíso. Cuando lo tengo a él, que siempre tengo que sacarle los abrazos con espátula. No termino de entender, eso de poder estar tan cerca y a las horas, tan lejos.

No comprendo esas lágrimas que no puedo evitar que salgan, por miedo de no volver nunca mas. Por el miedo que siento de tener que partirme en dos. O tal vez por no querer irme, y a la vez extrañar aquellos que están donde suelo estar.

Pero recuerdalo, es cuando siento ese abrazo de él. Es cuando siento ese beso. Es cuando siento a los que no veo desde hace mucho. Y es cuando veo aquel reloj. Que el viaje merece la pena.

Tu mano por mi barriga, todavía ese momento te pertenece.

Esa gasolinera y tu, que querían calmar mi llanto.

Tú, siendo mi estufa por la noche, en aquella laguna helada.

Esa sonrisa de aparatos, seguida de un abrazo por alguien de mi altura, que logra meter canastas.

Todos los viajes merecieron la pena.
Todas las horas de ida y vuelta, me saben a un dulce amargo.

Pero lo mas importante, es que tu, si tu, no me hayas soltado la mano nunca. A pesar de estar lloviendo.



También iría nadando.

Bella.

miércoles, 5 de febrero de 2014

Rutina cambiada.

Rutina, costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas sin pensarlas.

Y ves que tu rutina cambia por completo, ahora en vez de verte en el espejo para maquillarte, lo que haces es verte para contemplar tus ojos rojos, con ganas de sacarles una foto, porque nunca los habías visto así, te has hecho amigo del ibuprofeno, porque los dolores de cabeza que tienes no son normales.

Saltas a atacar a cualquiera como si un león hambriento fueras, parece que te ha poseído un demonio. Te enfadas por cualquier cosa, magnificas hasta las piedras mas diminutas que te encuentras en el camino. 
Tu mirada ha dejado de contemplar el mar, tu cabeza solo señala a la arena. 

Parece que te han sacado la sangre, y te has quedado sin nada de fuerzas. Estas pálida. Ya casi ni sonríes. Ni la comida hace que estés hiperactiva. La música no te hace saltar como antes. 

¿Qué te ha pasado? ¿Te has dejado ganar?
Tu no eres así, no te gusta perder, y además cuando tienes el As en tu mano, y es ella.
No puedes perder, tienes que luchar, como hiciste desde el primer momento.

Nadie te reconoce, te han empezado a llamar Lucia, y con acento. Necesito que vuelvas. Te necesitan. Tomate tu tiempo. Pero tienes que volver, y yo soy la primera que te hará volver.

Tienes que volver a hacer ROAR. Tienes que volver a llenarte de amor y de algodón. Vuelve a pensar en positivo. Sonríele a la vida. Que esto es un regalo, y tienes que luchar para lograr todo lo que quieras.
Nada esta perdido, todo es recuperable. No te des por vencida aun. Aun no es el momento.



Búscate. Búscame. 



     
Y llámala, no dejes de llamarla, no la dejes escapar.