miércoles, 30 de enero de 2013

Algo que se perdió entre las nubes.

Y le dije a mi corazón que tu eras un amor imposible, que no se "enamorara" de ti, y no lo hice, no lo hice, como lo solía hacer, empecé a quererte, cada día me gustabas mas, pero es algo imposible. Era un amor entré las nubes de Disney, siempre con felicidad y fantasía.
Hoy me he prohibido volver a recordarte, volver a llorar por rabia o por simple impotencia de no poder tenerte, me he propuesto olvidarte, se que es lo mejor, pero duele.
Es como cuando dejas el tabaco, los primeros días sufres, pero después terminas acostumbrándote a vivir sin ello.
A quien voy a engañar, serán mas que días, no se cuanto tardaré pero mucho tiempo seguro que si.
Los fumadores, suelen tener un último adiós, y en el amor, tendría que ser un último beso, ¿no?.
Pero es que yo ni siquiera tuve el primer beso contigo, así que me despediré de lo nuestro, escuchando una última vez nuestras canciones, mientras escribo esto.
Duele, y como duele. Pero supongo que no hay mal que por bien no venga, o eso dicen.

domingo, 20 de enero de 2013

Hoy toca sobre la amistad.

Se podría decir que amigas no es que tenga muchas, pero las que tengo valen la pena, lo malo es que no están aquí, cerca mía, pero lo que realmente importa es que las tengo.
Hoy, estaba sentada en mi cama, escuchando música como es habitual en mi, después de una tarde de estudiar a saco.
Cogí mi móvil, y para mi impresión me había hablado, me había mandado un texto largo, como si de un testamento se tratase, la verdad es que me sorprendió pero a la vez me alegro mucho, ya que estaba medio plof.
Pues empecé a leer, y por cada línea que leía me daba cuenta de que las cosas habían cambiado, ya no hablaba como antes con ella, a cada minuto, ya no me descojonaba, perdón por la palabra, de risa.
Me di cuenta, que extrañaba mucho esos momentos, y a ella también  aunque solo la haya visto una vez, la echo de menos, por que así  poniéndonos ñoñas y tal, es una tía de las que ya no hay, de esas que ves siempre con una sonrisa, aunque estén destruidas por dentro, de esas que es capaz de hacer lo que sea por verte sonreír, de hacer cualquier tontería, no hace mucho que la conozco, pero se que nuestra amistad si no es eterna será muy larga.
Oye tú, si, tú, loqui peloqui, como nos decimos, te has subido a mi autobús  espero que me acompañes hasta llegar a mi parada, no te bajes por favor.


Estos momentos, nunca se olvidaran, porque aunque hayamos vivido muy pocos, no los voy a dejar escapar de mi mente.
En el fondo sé que estarás en mi vida mucho tiempo, o por lo menos, eso espero.






"Cuando te duela mirar hacia atrás, mirar hacia delante, mirar hacia la izquierda o a la derecha, allí estaré, a tu lado"


martes, 15 de enero de 2013

Un sueño que algún día tocará hacer realidad, ¿no?

Estaba en un mundo, sin saber a donde ir, no sabia muy bien quien era yo, ni porque estaba allí.
No me sentía bien donde me encontraba, no era yo, me faltaba algo.
Quería irme, quería salir de allí,  pero por muchas razones tenía que aguantar, sabía que había una razón que resaltaba, pero mi mente no me dejaba abrir el cajón donde se hallaba esa información.
Entonces me acorde de ti, y de lo nuestro, lo que habíamos vivido.
Me dijiste que vendrías a por mi, y eso estaba esperando, a que sonara un "toc toc" causado por el golpe de tus nudillos contra mi puerta, que al abrirla estuvieras tu con esa sonrisa que enamora.
Seguía sentada en la mesa de la terraza de aquella vieja casa, que me había comprado mi padre, hace unos meses.
Sonó mi móvil. Baje rápido por las escaleras.
-¿Si?
-¿Laura?
-Si, soy yo, ¿quien eres?
-Soy yo mi amor, soy yo.
-¡¿Donde estas?!
-En el aeropuerto, mi vida, ¿me vienes a buscar?
Colgué sin ni siquiera contestarle a la pregunta que me había formulado, supuse que al notar la emoción que tenía en ese instante, habría pensado que iba a por ella.
En ese momento no sentía las piernas, había una función de fuegos artificiales en mi estómago, una montaña rusa, de esas que me daban miedo pero a la vez, me hacían sentir libre, había soñado con ese momento, cada noche al irme a dormir, que volvería a tenerle cerca, a sentirle, a besarle.
Algo tenía claro, se había ido una vez, le había dejado ir, pero esta vez, no le iba a dejar marchar.
Llegué, buscándola con la mirada entre la multitud, niños encima de carritos de maletas, sonriendo, padres cansados, familiares abrazándose, novios besándose, entonces, me grito.
-¡Laura!
Busqué la voz, le había encontrado, soltó su equipaje, y corrió hacía mi.
Nunca mas la volví a soltar.
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viernes, 4 de enero de 2013

Síndrome de Peter Pan.


No lo voy a negar, tengo miedo a crecer, a tener que enfrentarme a la vida, a tener obligaciones, responsabilidades, tener que valerme por mi misma, a no depender de nadie, a tener que caminar yo sola, a no encontrar a alguien que me quiera a tiempo, y pasar toda mi vida sin compañera, tengo miedo a infinidad de cosas.
Pero por otra parte, quiero crecer, quiero viajar, navegar, aventurarme el mundo, conocer gente, amar, reír, vivir mi vida, ser feliz, correr,  y por que no, llorar.
Supongo, que no me puedo quedar como Peter Pan, siempre niño, tengo que crecer, y lo voy a hacer sin miedo, voy a vencer todas esas cosas a las que temo, e iré adelante, a paso firme, sin esconderme, con la cabeza alta, me haré mayor.