sábado, 31 de agosto de 2013

Kilometros para sonreír.

Ya he perdido la cuenta de cuantas veces he echado de menos ese lugar, y la verdad, es que tampoco es que se me de bien lo de contar.
Recuerdo que miles de veces me han intentado enseñar, y siempre terminamos riéndonos porque no logro hacerlo.
Pero ¿sabes que?, he descubierto que es bonito decir. "Cuéntalo tú que yo no se" Y que la otra persona se ría y me diga el número.
Es bonito tener que necesitar la ayuda de los demás.
Me encanta tener que echarlos de menos, me demuestro a mi misma lo mucho que significan para mi.
Que se les alegre la cara cuando baje de ese barco, ver las ganas desesperadas que tienen de abrazarme.
La adrenalina que siento, cuando ya veo aquella isla por la ventana de esa nave mágica.
La ilusión de los días antes de ir allí.
Porque sin que nadie se diera cuenta, se han vuelto demasiado especiales en mi vida.
Esos abrazos de tres minutos, ¡aun habiendo calor!, que eso es chungo eh.
Las risas en mitad de cualquier calle por un chiste malo.
Levantarte a causa de una avalancha de personas.
Como nos protegemos.
Nuestra manera de reaccionar cuando esta uno triste.
Cantar sin preocuparte si desafinas, porque ellos también lo hacen.
Las ideas alocadas, que al final llevamos a cabo.
Tener frió y acabar como una piña para darnos calor.
Las prisas, las peleas por no ponernos de acuerdo.
Lo bueno y lo malo, echo de menos las dos cosas.
Lo que somos cuando estamos todos juntos, que aunque mucha gente no lo entienda, me conformo con que lo entendamos nosotros.
Al fin y al cabo, es nuestra historia.

martes, 20 de agosto de 2013

Capítulo 1.

Se levanto de la cama, con calor en el cuerpo, abrió la puerta del baño, y se mojo la cara.
Quedando empapada de agua fría, se cepillo los dientes, se dirigió a la cocina.
Puso música a todo volumen, tenía la sensación de que hoy sería un buen día, se preparo el desayuno mientras bailaba con cuidado de no quemarse con el fuego.
De repente alguien subió a la encimera.
-¡Figaro si eres tu! ¿Como has dormido gordito mio? -le pregunto mientras le acariciaba la cabeza-
-Prrr -respondió el-
Carla desayuno, se puso su mejor ropa para hacer ejercicio e hizo la misma ruta de todos los días, cinco kilómetros corriendo y otros cinco en bicicleta.
Cuando llegó a casa, en el buzón había un sobre.

Carla Castellano Guedes. (Urgente)

Extrañada lo abrió, impaciente, se encontró con una carta llena de colores, ya sabía de quien se trataba, con una sonrisa en la cara, subió las escaleras, llegando así a la puerta de su apartamento, abrió, y se sentó en el sillón.

"Hola chiquitina, ¿que tal estas?, espero que bien, hace mucho que no te veo, ya ves, esto de vivir aun mas lejos, lo que hace, jajaja.
Me estoy volviendo un cubito de hielo aquí, pero la gente es muy simpática, te tengo que contar demasiadas cosas pequeña.
Te mando una pulsera que encontré en una tienda de por aquí, compre dos, una la tengo yo, así estaremos un poco mas juntos.
Cuídate, nos vemos pronto, te quiero mucho enana"

Se puso la pulsera, y se fue a la ducha. Ya vestida, se preparo algo de almorzar, mientras le ponía en el plato verde del suelo comida a Figaro.

-Chiquitin, luego nos vemos, tengo una cita. -dijo con emoción-
-Prr -respondió el de nuevo-

Al llegar a aquella calle, lo vio a lo lejos, sabía que estaría allí, su sexto sentido nunca fallaba, estaba segura de que estaba en la ciudad, así que corrió hacia él.

-Papi, nunca vas a lograr darme una sorpresa, siempre te pillo -sonrió-
-¡Chiquita mía!, tendré que practicar mas eh, que bonita estas -mientras la alejaba de el para verla mejor- ¿Que has comido? ¡Yo quiero de eso, que estas genial!
-Seras idiota, no cambias eh, siempre igual de gracioso, anda vamos.


                                                                  Y fue un buen día.