domingo, 24 de noviembre de 2013

Soñar

Siempre es como un relámpago, te veo, y luego ya no. Pero a veces me paro en seco, casi que parando el reloj, como el de tu salón, y logro verte bien. Ver cada detalle de ti, cada milímetro de tu piel, hasta quedarme muda, entonces mis manos toman el control, es ahí cuando me doy cuenta que no eres una imaginación, que estas a mi lado, que te estoy tocando. Todo va a cámara lenta, pero el tiempo pasa el doble de rápido. Casi sin darme cuenta, los segundos se van acabando.


Segundos que no volverán nunca. Pero ahora mismo, sin duda son los mejores a tu lado. Nunca me paro a pensar en estos momentos. Simplemente actúo. Te beso, o en su defecto me quedo mirándote sentada a mi lado, como si fueras una ilusión más. 

Me cuesta darme cuenta de que eres real, y de que estoy a tu lado. La gente diría que en ese instante he desperdiciado segundos de nuestro tiempo. Pero lo que no saben es que cualquier milésima a tu lado, no está perdida.


Porque después de esto, te echaré de menos. Como siempre. Como si fuera un sueño, en el que en algún momento hay que despertar. 

Y aquí estaré. Solo que insomme esperando a que vuelvas para volver a meterte en mi cama y hacernos volver a soñar.


Y yo sigo esperando la última despedida. Que me vaya y sepa exactamente cuando voy a volver, pero esta vez con todas mis cosas y las llaves de nuestra casa. Que si tengo que separarme de ti, sea porque tengo que ir a comprar al supermercado. No quiero tenerte lejos. No me gusta tenerte lejos. Las mañanas sin ti en mi mesa de desayuno no me agradan. Que me sobre manta me entristece. Quiero almorzar otra vez zanahorias fritas. No me gusta ya la pasta con pesto y sin ti para cenar.


Espero esas buenas noches tan deseadas. Coger una camisa y que huela a tí. Ese volver a casa corriendo porque llego tarde y ya estarás allí. Quizás me puedan tratar de soñadora, puede que hasta de ilusa. Y no viviré de sueños, pero sin duda tengo todas mis fuerzas y mis ganas puestas en ti. En algún futuro juntas.

En celebrar la navidad en nuestra casa. En discutir por a qué familia vemos primero. Y que te traten como una más. Que te quieran, que te ganes a Max. Y que te adore. Que te traigan un pijama más por Papá Noel. Y que te aguantes la risa floja como nos pasa a todos. Ir al desayuno de Reyes cada seis de enero y sobre el día siete u ocho estar cogiendo un avión vuelta a casa. 


Ya te lo dije una vez. Quiero que seas mi hogar.


  
Y yo quiero ser tu hogar.
                                                          

miércoles, 6 de noviembre de 2013

Now.

Desapareció cual vapor saliendo de una olla con agua hirviendo. Había corrido, intentando pararla, y decirle que me regalara cinco minutos, los últimos cinco minutos.
Deseaba por alguna extraña razón explicarle todo, no quería que sacara esas típicas conclusiones que hacemos en nuestra cabeza, con la poca información que tenemos en nuestro poder.

Pero desgraciadamente, yo no pude pedirle ese corto tiempo, para intentar que entendiera lo que había pasado. Solamente pude ver como se alejaba aquel barco, mientras mis manos se encontraban en mi cabeza.
Y entonces, me arrepentí de aquella mañana haber adelantado mi reloj diez minutos, pensando así, que estaría mas descansada. Hubiera llegado, para cogerle el brazo, y prometerle que si se quedaba, todo iría mejor.
Pero ahora me tocaba acarrear con las consecuencias, o buscar una solución. Por mi cabeza solamente pasaban locuras. Pero entonces una, me pareció la mas coherente. Sin duda eso de echarme a nadar detrás del barco, no funcionaria, aunque fuera el mejor nadador del mundo. No serviría.

Corrí, para variar. Porque no tenía suficiente hoy. Llegue a la taquilla donde vendían los pasajes, por suerte sabia su destino, el próximo barco saldría en dos horas. Así que espere, me fume unos cuantos cigarros mirando el mar, y solo podía pensar en ella. Y en esa preciosa sonrisa, no podía hacerme la idea de volver a perderla. Una lágrima bajó por mi mejilla, pero antes que cayera al suelo, logre secarla con la manga de mi suéter.

Finalmente embarque, tras un viaje de unas dos horas, con mareos y vómitos de por medio. No estaba muy acostumbrada a viajar en barcos. Llegué.
Como creía la encontré en el lugar que esperaba, en una roca cerca de la playa, sabía que le encantaba ver el mar cuando algo le ocurría.
Le tape los ojos con las manos, ella se sobresaltó, antes de que dijera nada, le susurre.
-¿Otra vez tan predecible?
Ella sonrió, la calle con un beso, nos logramos decir todo uniendo nuestro labios.
Luego, me senté con ella, le dije que volviera, le explique todo, y finalmente, acepto volver conmigo.



Nunca mas adelante el reloj. El momento, es ahora.


sábado, 2 de noviembre de 2013

Miedo.

Tengo miedo, y me acabo de dar cuenta.
Es duro darse cuenta que este es el problema que tengo, tal vez de mostrarme a gente nueva, temor a que piensen mal de mi, que me juzguen.
Me entran escalofríos de solo pensar que puede irme mal de nuevo, que pueda conocer a alguien que valga la pena, y como todos, o casi todos, me la clave por detrás.
Ese era mi problema, me he encerrado en lo que conocía, y no me he molestado en buscar terreno nuevo.
Pero como toda fobia, hay que vencerla, y que mejor método que enfrentarse a el, y eso haré.
No soy cobarde, ni nunca dejare que el miedo me gane.
                                                                          Allá vamos.
                                                                          Estoy lista.