Hoy, estaba sentada en mi cama, escuchando música como es habitual en mi, después de una tarde de estudiar a saco.
Cogí mi móvil, y para mi impresión me había hablado, me había mandado un texto largo, como si de un testamento se tratase, la verdad es que me sorprendió pero a la vez me alegro mucho, ya que estaba medio plof.
Pues empecé a leer, y por cada línea que leía me daba cuenta de que las cosas habían cambiado, ya no hablaba como antes con ella, a cada minuto, ya no me descojonaba, perdón por la palabra, de risa.
Me di cuenta, que extrañaba mucho esos momentos, y a ella también aunque solo la haya visto una vez, la echo de menos, por que así poniéndonos ñoñas y tal, es una tía de las que ya no hay, de esas que ves siempre con una sonrisa, aunque estén destruidas por dentro, de esas que es capaz de hacer lo que sea por verte sonreír, de hacer cualquier tontería, no hace mucho que la conozco, pero se que nuestra amistad si no es eterna será muy larga.
Oye tú, si, tú, loqui peloqui, como nos decimos, te has subido a mi autobús espero que me acompañes hasta llegar a mi parada, no te bajes por favor.
Estos momentos, nunca se olvidaran, porque aunque hayamos vivido muy pocos, no los voy a dejar escapar de mi mente.
En el fondo sé que estarás en mi vida mucho tiempo, o por lo menos, eso espero.
"Cuando te duela mirar hacia atrás, mirar hacia delante, mirar hacia la izquierda o a la derecha, allí estaré, a tu lado"
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