Y de repente ese abrazo de papel, que creía imposible, se cumplió, todo dio un giro inesperado, de esos que cambian todo, para bien o para mal.
Sentí que en ese momento, cuando me abrazo, podía morir en paz, con la energía reunida de nuestros cuerpos, eramos totalmente capaces de fabricar una ciudad entera.
Experimente, como mi corazón me pedía a gritos que nunca mas me separara de esas manos que me tocaban, oí como mi mente me susurraba que al fin, era completamente feliz, que ahora ya podía seguir adelante.
Pero sabía que los abrazos de papel te liberan, aunque a la vez te encadenan, y así fue, en ese momento era un ave volando por el cielo, en cambio cuando me aleje de sus manos, sentí un fuerte agujero dentro de mi, mi corazón se quedaba sin sangre, mis pulmones sin oxígeno, y solo de mi cuerpo querían salir lágrimas.
Sí, quería quedarme toda una vida en el momento que sentía su cabeza recostada de mi hombro, y sus manos al rededor de mi espalda.
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