Era una tarde como otra cualquiera, el sol brillaba, parecía que todo estaba en su lugar.
Valeria caminaba por donde siempre para llegar a casa, pero cada paso tenían sabor a demasiados recuerdos, recuerdos, que anhelaba.
Llevaba la música a todo volumen, escuchaba una canción que le había dedicado, esa maldita melodía le hacía recordar todo lo vivido.
Sus ojos se cerraron por un segundo, al abrirse, estaban empapados de lágrimas, se las seco y siguió caminando, ya con paso más rápido, quería llegar lo antes posible, para encerrarse en su habitación.
-¿Porque se fue? ¿porque paso todo esto? ¿porque no puedo tenerla en mi vida? ¿ya no me recordara? Tengo miedo a que me olvide. ¿será que algún día se arrepienta de todo esto? Tengo miedo a olvidarme de ella.-
Miles de preguntas y pensamientos, pasaban por su mente, entonces sonó el teléfono, era su mejor amiga, Erika.
-Ey, ¿estas bien?
-Si..si...estoy bien. -Casi sin voz-
-No estas bien, te noto rara, ¿qué pasa?
-Que si estoy bien idiota, solo cansada de caminar, estoy yendo a casa.
-Sé que no estas bien, iré a buscarte, así me cuentas y damos una vuelta.
- ...
-¿Estas?
Esta vez no obtuvo respuesta, se escucho un fuerte golpe.
-¡¿VALERIA?! ¿Estas ahí?
Ya era demasiado tarde, la llamada se había cortado.
Erika se entero que su amiga había tenido un accidente, casi que sin pensarlo, corrió a su casa, donde estaban los padres de Valeria en la puerta, junto a la policía.
La joven abrazo a la madre de su amiga mientras que la señora le susurro con la voz quebrada, se ha ido...se ha ido... no creo que vuelva.
Al día siguiente fueron a visitarla al hospital, la muchacha quedo en coma.
A los meses, su gran amor se entero de lo ocurrido, a lo que fue a visitarla al hospital donde se encontraba.
-¿Quien eres tu? -Le pregunto el padre de Valeria-
-Soy Sofia, conozco a Valeria desde hace mucho, quisiera estar un rato con ella.
-Es verdad, son amigas. -Dijo Erika mientras entraba a la habitación-
Ya Sofia en la habitación sola con Valeria, le cogió la mano y dijo...
-Lo siento por haberme ido, nunca me quise ir, y menos como me fui. Solo pensé que asi sería mejor, la verdad es que te he echado demasiado de menos, todos los días a tu lado eran especiales, quiero que vuelvas, ten por seguro que esteré aquí esperándote. No cometeré el error dos veces.
Sofía espero cuatro años, hasta que su amada se levanto por fin.
No te vayas, si sabes que eso no te hará feliz. Porque la vida dura muy poco, y tienes que pasarla con los que te quieren de verdad.

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