Echar de menos duele. Duele tanto como cuando te rompes una pierna, nunca me he roto una, pero me han contado que duele mucho. Y echar de menos duele más, cuando no sabes cuando será que la verás. Duele mas cuando has intentado hasta coger un bote de pescadores para cruzar el charco. Cuando lo has dado todo por verla, y al final tu cama sigue igual de vacía cada mañana. Y lo único que te acompaña por la noches son esas lágrimas que te dan dolor de cabeza, y te hace dormir como un bebé.Y te levantas tarde, con el pelo despeinado, con la misma ropa, sin energías ni para coger el cepillo de dientes. Parece un día de resaca, pero los días de resaca al menos tienen una fiesta detrás de ella. Tu solo tienes una noche oscura, con un absurdo juego en tu móvil.
Te sientes tan sola, estas vacía, te estas consumiendo, como un tabaco.
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