Y a quien le digo que no puedo verte con otra,
porque de quedármelo en mi cabeza moriré.
No puedo siquiera pensar que me han robado mi nación,
me he atormentado pensando que perdí algo que me costó mucho conseguir,
pero en realidad eso de hacerte mía solo era un decir.
Me aferro a la idea de que cuando cierras los ojos soy tu imaginación,
he pensado veces incontables, que me arrebataron el primer puesto,
que alguien llegó con su ejército y rompió mis sueños inacabables,
aunque en realidad eso de sueños los rompí yo.
Me hubiera encantado que tuvieras mi bandera, en la montaña mas alta de tus curvas, para siempre,
que le dijeras a diestro y siniestro que eramos nuestras.
Tu nombre siempre me gustó con el mio,
y el mio simplemente me gustó en tu boca.

No hay comentarios:
Publicar un comentario