-Seguía allí, sentada en ese lugar donde miles de veces había estado, miraba la silueta del sol escondiéndose debajo del mar, era como una despedida, pero esta vez, ella, sabía que el sol si volvería.
Respiraba aire fresco del mar, miraba las olas chocar contra esas grandes rocas que se encontraban debajo de sus pies que colgaban.
En ese momento, su cajón de preocupaciones se estaba quemando, se sentía libre, en plena naturaleza, sintiendo que el viento le movía el pelo.
Entonces el sol ya estaba a punto de darle paso a la noche, pidió un deseo, que en el fondo notaba que no se cumpliría, pero ella tenia esperanzas.
-¿Y que paso abuela?
-Esa chica era la chica de mis sueños, al pasar los años sentí que la necesitaba, y allí estaba, esperándome como prometió.
-La echo de menos.
Los ojos del chico de repente se llenaron de lágrimas
-Yo también, ¿pero sabes que?, sé que ella esta aquí, dijo que aunque no la sintieramos, estaría a nuestro lado.
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