Y cada sorbo de esa bebida, cada vaso,cada botella, te esta alejando mas de el.
En medio de esos gritos, de esas palabras sin sentido, sientes que el corazón se va agrietando, que tus ojos empiezan a sentir que necesitan explotar, que necesitas gritar, entonces sientes por tus mejillas una carrera entre lagrimas, con tus manos te las apartas, lo miras, e intentas tranquilizarlo.
Por tu poca experiencia, no sabes que decir, optas por quedarte callada y que termine de hablar, tiras a la basura la cena que te habías preparado, con rabia.
Entonces ves que necesitas irte de allí, te encierras en tu habitación y la carrera vuelve a comenzar.
Es ahí cuando echas de menos los viejos tiempos, en los que, eras tu con la que pasaba el tiempo, no con el alcohol.

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