Pero si te puedo decir que el amor es..., -pronunció casi sin voz, haciendo una pausa para tragar saliva-.
Tan estúpido y bonito a la vez. Tan dañino y beneficioso. En un momento te hace sentir que estas en la nube mas alta y a los segundo, hace que te encuentres en el hoyo mas hondo de ningún sitio de todo este territorio que estamos consciente que existe.
Y como un tonto, te dejaras llevar por una mirada, en cualquier lugar, casi sin pensarlo, irás a pedirle su número, porque ya te has vuelto adicto a que te miren esos ojos. Los necesitas de nuevo.
O puedes ser aun mas tonto, y no ir a pedírselo. Pero yo te veo un chico listo, así que supondremos que vas. -Dijo seria, pero con tono bromista-.
Entonces empiezas a descubrir sus pequeñas manías, sus imperfecciones, sus secretos, su historia, ya no eres adicto a su mirada, ahora te has vuelto adicto a todo su ser. Todo te parece perfecto. Como esa persona con la que amaneces todos los días, como todo lo que pasa a tu alrededor.Pasan los días, y tu felicidad llega a un punto extremo, piensas que ahora estas viviendo tu vida. Que ahora sí.
Y entonces bien, llegamos a otra bifurcación. A este punto hay dos opciones. Dos únicas opciones.
La montaña rusa se estabiliza para toda tu vida, o para gran parte de ella. Y
la otra opción es que caigas en picado, casi a la misma velocidad que subiste. Aunque siempre dicen que la caída es mas rápida.
Me encantó!
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